Durante buena parte del siglo pasado, la idea de dominar los ríos para poner sus aguas al servicio del desarrollo no sólo ha presidido la política de aguas en España, sino que se ha situado en el eje central de los esfuerzos inversores del Estado. El Regeneracionismo Costista, desarrolla el paradigma renacentista de dominación de la naturaleza, en materia de aguas, sobre la base de un enorme apoyo social, que ha trascendido colores partidarios de los diversos Gobiernos e incluso regímenes políticos. En este contexto, regular un río pasó, de ser un medio, a constituir un fin en sí mismo, englobado en el ámbito del “interés general”.

En España, en la política del agua están incidiendo factores internos (la fuerte tradición y significación de la política hidráulica tradicional y la profunda transformación del Estado que la nueva estructuración autonómica significa, entre otros) y externos (la entrada a la Unión Europea y la decidida reorientación de la política del agua europea desde la aprobación en 2000 de la Directiva marco del agua) (Giansante y otros, 2002). Tras el debate sobre el Plan Hidrológico Nacional, su aprobación en el año 2001 y su modificación (derogación del trasvase del Ebro en 2004), este largo proceso de cambio de política se está materializando en la elaboración de los nuevos planes de gestión de cuencas que constituyen una de los contenidos básicos de la Directiva marco (Directiva 2000/60/CE).

Durante las dos últimas décadas han surgido importantes conflictos vinculados a la construcción de grandes presas, justificadas en buena medida como regulaciones necesarias para extender la transformación de nuevos regadíos, y atender otras demandas, como la hidroeléctrica y la de abastecimiento. Las tradicionales concepciones, prioridades y valores dominantes en materia hidráulica heredados del regeneracionismo, se ven hoy confrontados con los nuevos enfoques y estrategias de la “Nueva Cultura del Agua”.

En este contexto, conflictos que yacían latentes bajo el peso del fuerte consenso social que ha amparado las estrategias regeneracionistas, han emergido bajo nuevos perfiles y argumentos, abriendo nuevas perspectivas