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La ciencia ciudadana está recibiendo una atención cada vez mayor debido a sus claros beneficios en dos direcciones. En primer lugar, como fuente de datos e información adicionales para proyectos científicos y bases de datos que, después del procesamiento adecuado, se pueden agregar al conocimiento existente. En segundo lugar, la ciencia ciudadana constituye una herramienta poderosa que contribuye a transferir los hallazgos clave de la investigación a la sociedad, a facilitar su amplia difusión y a aumentar la conciencia social sobre diferentes temas importantes.

Los observatorios ciudadanos suponen así interesantes iniciativas de abajo hacia arriba en las que los datos obtenidos pueden complementar, de manera muy efectiva, las bases de datos existentes, al proporcionar información adicional para áreas y temas que de otra manera sería muy difícil cubrir debido a restricciones técnicas o presupuestarias, entre otras razones.

El agua es un área donde los observatorios ciudadanos han demostrado una experiencia temprana y amplia. La Conferencia Internacional sobre Observatorios Ciudadanos para la Gestión del Agua (Venecia, 7-9 de junio de 2016) evidenció la amplia gama de iniciativas relacionadas con el monitoreo comunitario y otras formas de ciencia ciudadana relacionadas con el agua. La Directiva Marco del Agua (DMA) puede ser considerada como uno de los intentos más ambiciosos por parte de la UE para incorporar un enfoque de gobernabilidad para la gestión de recursos naturales (Stefano & Schmidt, 2012; Hernández-Mora et al, 2015), y ha sido un paso esencial en la generación de Observatorios Ciudadanos relacionado con las temáticas del agua. El alcance de estas iniciativas es diverso, desde poblar bases de datos hasta fines educativos o de investigación y desde observatorios que tratan todos los problemas relacionados con el agua hasta iniciativas más concretas.

El monitoreo basado en la comunidad es una de las actividades de ciencia ciudadana más extendidas en relación con el agua y abarca muchos aspectos, incluida la información meteorológica, los datos hidrológicos, los riesgos e impactos de las inundaciones, la calidad del agua y contaminación del agua, el estado de la vegetación de ribera y la presencia de distintas especies y comunidades biológicas. En todos estos aspectos, la ciencia ciudadana en cuestiones relacionadas con el agua ha demostrado ser una herramienta muy útil y eficiente para movilizar a un gran número de personas que asisten a científicos en la recopilación de datos a gran escala.

Este concepto de ciencia ciudadana dista mucho de mostrar todo su potencial, pero el creciente interés generado a su alrededor facilitará que ese potencial dé lugar a resultados crecientes en el futuro, si bien será necesario atender a una serie de problemas y desafíos abiertos sobre cómo identificar y abordar las expectativas y necesidades de los ciudadanos, cómo combinar enfoques de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba y cómo fomentar una participación continua de los participantes (Verbrugge et al, en prensa).

Sin embargo, el potencial de los observatorios ciudadanos en temas de agua va más allá de esta concepción más extendida o convencional de ciencia ciudadana, como se ha demostró en la Conferencia Internacional sobre Observatorios de Ciudadanos para la Gestión del Agua (Venecia, 7-9 de junio de 2016). El conocimiento de los ciudadanos, el acceso a la información sobre el agua y su propia capacitación, han aumentado a lo largo del proceso de implementación de la Directiva Marco del Agua DMA (Stefano y Schmidt, 2012). Esto ha favorecido el desarrollo de una amplia gama de iniciativas ciudadanas para evaluar, participar e informar sobre la implementación de la DMA.

Este proceso ha ofrecido un buen campo de pruebas para explorar en la práctica nuevas formas de generar, compartir y aplicar diferentes tipos de conocimiento co-generado en la política del agua.

En este contexto, muchas iniciativas ciudadanas están llevando la participación de la comunidad más allá de los enfoques tradicionales de informar y consultar a los ciudadanos. Dichas iniciativas promueven una participación activa e informada de las partes interesadas en el proceso de planificación, en el monitoreo y la verificación de la idoneidad de las estrategias y medidas implementadas para el agua y en la contribución al establecimiento de objetivos para futuras investigaciones. Estas iniciativas se están empezando a concretar en distintos países europeos a través de un nuevo concepto de observatorio ciudadano de enorme potencial: observatorios ciudadanos que llevan a cabo el seguimiento y la evaluación de políticas, estrategias y acciones públicas. En este tipo de observatorios, los ciudadanos asumen el monitoreo y seguimiento de distintas políticas públicas, estrategias, planes o acciones, a través de un trabajo voluntario y colaborativo, sobre la base de una capacitación previa. El Observatorio de las Políticas del Agua (OPPA) de la FNCA (www.fnca.eu/oppa), formalmente constituido ya en 2006, es un observatorio ciudadano de este tipo, pionero en Europa.

El OPPA, compuesto por una amplia red de ciudadanos capacitados de las diferentes cuencas hidrográficas, participa activamente en la cogeneración del conocimiento a través de la cooperación de científicos, expertos y ciudadanos capacitados en el campo de la política del agua. Un rasgo esencial del OPPA es su conexión con un amplio número de organizaciones y redes ciudadanas implantadas en las diferentes cuencas hidrográficas y otros ámbitos territoriales, que colaboran con el OPPA en el monitoreo de la implementación de la DMA a escala de cuenca. De esta forma en el OPPA colaboran ciudadanos capacitados que llevan a cabo el seguimiento y evaluación de los planes y proyectos en materia de aguas en las cuencas de los ríos Tajo, Ebro o Júcar, así como en otros ámbitos territoriales, como Andalucía, Cataluña o Navarra (Hernández- Mora et al., 2015).

El OPPA explora una nueva dimensión de la ciencia ciudadana, al promover y fundamentarse en la cogeneración de conocimiento siguiendo un bucle de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Este bucle integra las siguientes cuatro etapas:
i) contribución a la información del agua por medio del monitoreo comunitario Proyecto de investigación: El OPPA. Observatorio ciudadano de seguimiento de las políticas del agua y otras iniciativas de ciencia ciudadana
ii) cogeneración de conocimiento
iii) participación pública en decisiones y políticas estratégicas del agua
iv) seguimiento y evaluación de tales decisiones y políticas estratégicas y sus efectos sobre el terreno.

Este proyecto contó con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica.

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