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En los ambientes mediterráneos, los ecosistemas fluviales están sometidos a una fuerte presión por el uso que se hace de sus recursos por parte de las poblaciones humanas, principalmente es la enorme cantidad de agua que extraemos de ellos para los usos humanos, la principal causa de la modificación de la estructura y funcionamiento del ecosistema.

Estas presiones ocasionan grandes impactos en la biodiversidad acuática que albergan los ríos de países como España, dado que la biodiversidad ligada al agua dulce es la que presenta una proporción más elevada de extinción de especies, hasta un 84%, frente a la ya preocupante proporción del 40% en el caso de las especies terrestres, tal y como ha puesto de manifiesto el Informe de la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES). Por ello es fundamental fijar y aplicar un adecuado régimen de caudales ecológicos, con el fin de garantizar las funciones ambientales y los procesos ecológicos de los ríos.

El agua que llevan los ríos, de forma natural, no es estable sino continuamente fluctuante en respuesta a las precipitaciones y en función de las características de la cuenca, de manera que cada río tiene un hidrograma que le es característico y las especies y ecosistemas están adaptados a estas fluctuaciones. Como escribía Narcís Prat en 2012 1, “El gráfico de la cantidad de agua que un río lleva a lo largo del año, expresado como el promedio diario en m 3 /s se asemeja al de un electrocardiograma. (…) cada río tiene su latido propio y cambiarlo significa cambiar su personalidad, es decir modificar totalmente su flora y fauna.”

Las variaciones de caudal suponen la clave de la diversidad biológica en los ecosistemas fluviales. La biocenosis fluvial y el bosque de ribera han evolucionado a partir de la adaptación al régimen de caudales naturales del río, para lo que han desarrollado una serie de requerimientos específicos (Martínez et al., 2018). Por eso mantener las magnitudes de los valores que forman el régimen de caudales, así como las variaciones del flujo en valores próximos a los de las condiciones naturales es de gran importancia para la conservación de dicha biodiversidad.

El régimen de caudales ecológicos ha de fijar cinco aspectos de los mismos: los caudales mínimos (que garantizan los requisitos de hábitat disponible y de conectividad), los caudales máximos (para proteger las comunidades biológicas frente a flujos excesivos, sobre todo en tramos muy regulados), la distribución temporal (variabilidad mensual de los caudales, para atender los requerimientos de los diferentes estadíos vitales de las principales especies), los caudales de crecida (para mantener la dinámica hidromorfológica del río, la disponibilidad de hábitat y controlar la abundancia de las distintas especies) y las tasas de cambio (para evitar el arrastre de organismos y otros efectos negativos de una variación brusca de caudales).

Sin embargo, algunos de estos componentes apenas se aplican en España, como es el caso de los caudales de crecida, esenciales para mantener la dinámica natural de los ríos y su buen estado ecológico La gestión de los caudales de crecida constituye una medida que está aplicándose ya con gran éxito en otros países europeos. Urge por ello explorar las oportunidades y retos pendientes para una efectiva aplicación de los caudales de crecida en los ríos españoles.

Los objetivos específicos de este proyecto de investigación son los siguientes:
1. Analizar el contexto general de los caudales de crecida en España: marco jurídico, experiencias existentes, condicionantes, limitaciones y retos.
2. Recopilar la experiencia existente en relación con la aplicación de caudales de crecida tanto a nivel internacional como en España, identificando las oportunidades y dificultades encontradas.
3. Elaborar un conjunto de conclusiones y propuestas que ayuden a viabilizar una aplicación generalizada y mejorada de los caudales de crecida en los ríos españoles, con el fin de mejorar la conservación de la biodiversidad acuática.

La investigación contó con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica.

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