Diseño urbano sensible al agua

Una oportunidad para la integración dela gua en el proyecto urbano

La preocupación por la integración del agua en la ciudad ha estado presente en el planeamiento urbano bajo diferentes perspectivas desde el fenómeno de explosión de la ciudad a finales del siglo XVIII. El gran movimiento migratorio generó la necesidad urgente de urbanizar las calles con objeto de sanearlas y mejorar su tránsito, para lo cual se canalizaron las aguas y se impermeabilizaron las calles. Estos dos principios han estado presentes en el desarrollo de los servicios urbanos durante los siglos XIX y XX, si bien han sido cuestionados durante este último por nuevas corrientes del planeamiento que han reclamado un diseño urbano más sostenible en el que entre otras cosas, se recupere el sentido natural del agua. En este sentido, la aparición en los años noventa de los denominados ‘Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible’, ha servido para llamar la atención sobre la necesidad de integrar el agua en los procesos urbanos, dando lugar a lo que se ha denominado ‘Diseño Urbano Sensible al Agua’, como la …. ‘integración del planeamiento urbano en la gestión, protección y conservación del ciclo urbano del agua, de forma que se asegure una gestión del agua sensible a los procesos hidrológicos y ecológicos’ (COAG, 2004). Esta nueva corriente, desconocida aún por muchos urbanistas, apuesta por la consideración del agua como una variable más del proyecto urbano, aprovechándola para mejorar la sostenibilidad urbana, y gestionándola para eliminar y/o paliar los problemas generados por el sellado del suelo, fundamentalmente asociados a las cada vez más frecuentes inundaciones. Resulta por tanto imprescindible la difusión de estos principios con el objetivo de ayudar a planificadores a diseñar ciudades sensibles al agua, más sostenibles y seguras.

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Las ciudades han experimentado una gran expansión a largo del siglo XX, en muchos casos descontrolada, en la que la tasa de cambio del uso del suelo de rústico a urbano ha sido superior a la tasa de crecimiento demográfico. Esta expansión del área construida ha generado una progresiva e imparable impermeabilización que está ocasionando numerosos problemas medioambientales en nuestras ciudades. Tal es la importancia actual de este fenómeno que la Comisión Europea ha creado un grupo de trabajo específico para analizar los impactos del sellado del suelo y proponer políticas que se implementen en planes y programas (SWD 101, 2012).

Los principales impactos generados por la impermeabilización del suelo pueden resumirse en los siguientes:

  • Efecto Isla de Calor. La inhibición total o parcial de la infiltración del agua de lluvia reduce la evapotranspiración y el almacenamiento de agua en el subsuelo anulando la refrigeración natural. Por otro lado, la mayor absorción de energía solar por tejados y superficies oscuras de asfalto en combinación con el calor residual generado por sistemas de refrigeración, con la industria y con el tráfico, contribuyen a potenciar el incremento de temperatura. Este efecto está provocando importantes problemas sobre la salud de las personas (enfermedades respiratorias), la calidad del aire (acumulación de contaminantes debido a la falta de renovación del aire), la economía (aumento de la demanda energética) y el confort térmico de la ciudad (alteraciones de la humedad relativa y la velocidad del viento).
  • Contaminación de aguas. El sellado del suelo elimina la capacidad filtrante y depurativa que posee el suelo, por lo que la multitud de contaminantes que generan las actividades humanas (aceites, fertilizantes, pesticidas,….) acaban llegando a ríos y acuíferos generando un grave problema ambiental.
  • Inundaciones. Las áreas edificadas pueden ser hasta 4 veces más impermeables que las zonas verdes o las parcelas sin edificar, por lo que la forma de urbanizar condicionará directamente la cantidad de agua infiltrada y por tanto, la probabilidad de inundación. Algunos estudios han comparado la escorrentía generada por una misma superficie en los casos de estar o no urbanizada, concluyendo que es necesario dejar al menos un 50% de espacio no pavimentado (TCB A063, 2010). Esto resulta cada vez más necesario, considerando además que los Modelos de Cambio Climático prevén un incremento de la intensidad de las lluvias en los próximos años, en algunos casos entre un 20 y un 40%, lo cual hace que países que actualmente no sufren inundaciones sí puedan tenerlas en un futuro.

Para hacer frente a estos problemas, desde los años noventa se está planteando una estrategia más acorde con los principios medioambientales y de calidad de vida, que tiene por objetivo principal paliar los efectos generados por la impermeabilización de la ciudad mediante la aplicación de los denominados ‘Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible’ o ‘SUDS’, los cuales recogen el agua de lluvia, la transportan y almacenan durante el máximo de tiempo posible con objeto de ralentizarla, y después la infiltran y reutilizan en usos no consuntivos o simplemente para la recarga de acuíferos (CIRIA C697, 2007).

Existen numerosas clasificaciones de estos sistemas, atendiendo a cuestiones como si controlan el agua pluvial en origen, si son preventivos, estructurales, de transporte, de retención,… En realidad, si pretendemos potenciar su integración en la ciudad, estos sistemas deberían estar clasificados según el elemento urbano en el que se van a integrar (acera, calzada, aparcamiento…), y sobre todo, deberían ir acompañados de información sobre cuál es su objetivo fundamental (Infiltración, Retención…), y sus principales beneficios (regeneración del paisaje, mejora de eficiencia…) (Rodríguez et. al, 2014). Así, en función de las condiciones de partida del lugar, el urbanista tendrá información que le permitirá decidir qué sistema será más adecuado para integrar en su proyecto. A continuación se muestra una propuesta que resume estas tres variables; Uso, Objetivos, y Beneficios.

SUDS1

SUDS2SUDS3

 


En resumen, puede decirse que el Planeamiento Urbano debe ser el marco de referencia en el que deben integrarse los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (CIRIA C687, 2010), no como algo aislado, sino como parte de un proceso de planificación basado en la consideración del agua como una variable más de proyecto (Rodríguez et. al, 2015).

El continuo e imparable crecimiento de las ciudades y el cada vez más acuciante cambio climático, seguirán agravando el problema de las inundaciones urbanas.

Resulta necesario integrar el agua en los proyectos urbanos, como una medida para eliminar y/o paliar los problemas ocasionados por el sellado del suelo (efecto ‘Isla de Calor’, contaminación de aguas e inundaciones).

El agua debe ser considerada como una variable más en la planificación, aprovechándola para mejorar la sostenibilidad urbana y la eficiencia de la gestión del agua.

Es imprescindible difundir los principios del ‘Diseño Urbano Sensible al Agua’ con el objetivo de ayudar a planificadores a diseñar ciudades sensibles al agua, más sostenibles y seguras.

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