Análisis crítico

Un primer problema que ha surgido para la declaración definitiva de esas primeras 135 RNF ha sido de orden jurídico, pues al exigir el RD 907/2007 de 6 de julio que los tramos declarados como RNF han de pertenecer a masas de agua en estado "muy bueno", esto sólo se cumple para algo menos del 50% de las RNF inicialmente propuestas. No obstante, el Ministerio prepara una reforma de la normativa que permita ser más laxos en cuanto a la exigencia de un "muy buen estado" de la masa de agua para resolver este problema y sacar adelante las 135 RNF aunque sea en un par de tandas (la primera con  la normativa vigente y la segunda una vez reformada la misma).

Resulta razonable exigir una mayor implicación, en general, por parte de las confederaciones hidrográficas, que son, por su responsabilidad en la gestión directa de los recursos hídricos y sus ecosistemas asociados, quienes realmente deberían mostrar su interés por impulsar estas figuras de protección y tomar la iniciativa para hacer sus propuestas.

Por otro lado, esta primera tanda de RNF aprobadas por el acuerdo del Consejo de Ministros no responde a criterios de planificación sistemática como los que aquí hemos expuesto, sino más bien a la necesidad de crear este tipo de figuras recogidas en la normativa y a las ganas, ilusión y esfuerzos de un equipo de técnicos y responsables del Ministerio. Es cierto que existía un considerable trabajo previo por parte del CEDEX de selección de tramos con formaciones de ribera con interés de conservación, que ha servido en buena medida como base para la selección de tramos, aunque la propuesta del CEDEX en su día era mucho más ambiciosa que la propuesta que finalmente ha salido adelante de RNF. También debemos destacar la campaña que sobre este tema ha llevado a cabo Ecologistas en Acción, que también han trasladado al Ministerio numerosas propuestas de RNF concretas y bien justificadas.  No obstante, cuanto antes se aborden trabajos de planificación sistemática, antes se podrá completar, mejorar, así como priorizar e incluso zonificar (según diferentes criterios que faciliten la gestión), la red nacional de RNF.

Parece ser que existe cierto rechazo por parte de las confederaciones hidrográficas a que se establezcan, como debería ser desde el sentido común, unos planes de gestión o planes de ordenación, uso y gestión de las RNF. Los organismos gestores de las cuencas argumentan estar abrumados de tanta documentación a mantener al día, sobre todo la derivada de los planes hidrológicos y sus controles de seguimiento y períodos de revisión, y casi que parecen no querer ni oír hablar de más planes, ni documentos a actualizar. Por este motivo, es muy posible que finalmente dichos planes queden como meros programas o listados de medidas y acciones específicos a aplicar en las RNF. Es cierto que la declaración de RNF debe ser una cuestión más, con un peso específico razonable en cuanto a recursos dedicados dentro de las múltiples tareas y responsabilidades de las administraciones de las cuencas. Sin embargo, la conservación de los escasos tramos fluviales más vírgenes y prístinos que han llegado hasta nuestros días es un elemento esencial de la gestión, pues es un legado de incalculable valor que nuestra generación tiene el deber de entregar tal y como se lo ha encontrado a las generaciones venideras.