El Convenio RAMSAR y los humedales

El concepto de “zona húmeda” fue incluido y definido en la legislación internacional en 1962 por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como “las marismas, estuarios, albuferas, zonas pantanosas, en los que el agua dulce o salada, permanente o temporal, adquiere escasa profundidad”, definición que dejaría excluidos a algunas zona húmedas como los criptohumedales. Unos años más tarde, se estableció la “Convención Relativa de los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas” o “Convenio Ramsar” que amplió notablemente la definición: “Extensiones de marismas, pantanos, turberas o aguas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluyendo las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros”.

La convención Ramsar es un tratado intergubernamental que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos. Negociado en los años 60 del siglo pasado por los países y organizaciones no gubernamentales que se preocupaban por la creciente pérdida y degradación de los hábitats de humedales de las aves acuáticas migratorias, el tratado se adoptó en la ciudad iraní de Ramsar en 1971 y entró en vigor en 1975. Es el único tratado global relativo al medio ambiente que se ocupa de un tipo de ecosistema en particular, y los países miembros de la Convención abarcan todas las regiones geográficas del planeta.

La misión de la Convención es “la conservación y el uso racional de los humedales mediante acciones locales y nacionales y gracias a la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo”. La Convención emplea una definición amplia de los tipos de humedales abarcados por esta misión, incluidos pantanos y marismas, lagos y ríos, pastizales húmedos y turberas, oasis, estuarios, deltas y bajos de marea, zonas marinas próximas a las costas, manglares y arrecifes de coral, así como sitios artificiales como estanques piscícolas, arrozales, embalses y salinas.

La filosofía de Ramsar gira en torno al concepto de “uso racional” de los humedales, definido este como "el mantenimiento de sus características ecológicas, logrado mediante la implementación de enfoques por ecosistemas, dentro del contexto del desarrollo sostenible". Por consiguiente, la conservación de los humedales, así como su uso sostenible y el de sus recursos, se hallan en el centro del "uso racional" en beneficio de la humanidad.

Cuando un país se adhiere al Convenio Ramsar contrae una serie de compromisos generales de conservación y uso racional de sus humedales, pero también tiene la obligación más concreta de designar al menos un humedal para ser incluido en su lista de Humedales de Importancia Internacional o Lista Ramsar. España se adhirió al Convenio en 1982, incluyendo a Doñana y las Tablas de Daimiel en su lista de humedales Ramsar. Esta lista ha ido incrementándose hasta incluir 74 zonas húmedas en la actualidad. El siguiente mapa muestra los humedales incluidos en la Lista del convenio Ramsar en España (OSE 2011).

 

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Humedales incluidos en la Lista del convenio Ramsar (Fuente: OSE 2011)

El cumplimiento de este Convenio y de otros compromisos internacionales en el mismo sentido, la Dirección General para la Biodiversidad, en su calidad de Autoridad administrativa del Convenio de Ramsar en España, promovió la elaboración del Plan Estratégico Español para la Conservación y Uso Racional de los Humedales. Desde el momento de su aprobación, este Plan ha pretendido ser el instrumento marco de integración de todas las políticas sectoriales que permitiera, en el caso de España, coordinar y controlar una multiplicidad de actuaciones de forma compatible con la conservación de estos ecosistemas. Aunque recoge las recomendaciones de Ramsar, todavía no están traspuestas a la legislación vigente. Los fines que recoge son:

  • Garantizar la conservación y uso racional de los humedales, incluyendo la restauración o rehabilitación de aquellos que hayan sido destruidos o degradados.
  • Integrar la conservación y uso racional de los humedales en las políticas sectoriales, especialmente de aguas, costas, ordenación del territorio, forestal, agraria, pesquera, minera, industrial y de transportes.
  • Contribuir al cumplimiento de los compromisos del Estado Español en relación a convenios, directivas, políticas y acuerdos europeos e internacionales relacionados con los humedales, así como a la aplicación de la estrategia Española para la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica y de la Estrategia de Humedales Mediterráneos.

Posteriormente la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, considera a los humedales parte fundamental de nuestro patrimonio natural e incluye algunas obligaciones específicas como la necesidad de actualizar su inventario y planificar directrices de conservación de los humedales Ramsar.