Caudales ecológicos: valoración de experiencias en las cuencas españolas y propuestas adaptativas frente al cambio climático

Los ecosistemas fluviales están sometidos a fuertes presiones entre las que figura, particularente en ambientes mediterráneos, la captación de una parte significativa de sus aguas para satisfacer distintos usos. Para mitigar esta situación se han de fijar caudales ecológicos, con el fin de garantizar que los ríos dispongan de los caudales necesarios para alcanzar y mantener un buen estado ecológico.

 

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La presión sobre los ríos por una captación excesiva de sus aguas es la principal causa de la modificación de la estructura y funcionamiento de los ecosistemas fluviales. La enorme modificación del régimen de caudales natural produce situaciones insostenibles, en las que se ha rebasado el límite de la buena gestión en la explotación de los ecosistemas. Como medida para paliar esta situación, se ha dejar suficiente agua en los ríos para permitir que éstos conserven sus funciones y en consecuencia sigamos aprovechando los recursos y servicios que nos ofrecen. Para determinar cuánta agua se tiene que dejar en los ríos se ha utilizado el concepto de caudal ecológico. Este sería la cantidad de agua que debemos dejar fluir en los ríos para cumplir con las funciones ambientales y los procesos ecológicos, ya que es mediante el sostenimiento de los mismos como se podrán preservar todos los servicios ambientales.

De acuerdo con la normativa vigente, los caudales ecológicos deben mantener, como mínimo, la vida piscícola que, de manera natural, habitaría o pudiera habitar en el río, así como su vegetación de ribera. Pero los caudales ecológicos también deben contribuir a cumplir el objetivo de que los hábitats y especies vinculados al agua en zonas protegidas (Red Natura 2000, humedales Ramsar, etc) mantengan o alcancen un estado de conservación favorable.

El régimen de caudales ecológicos ha de fijar cinco aspectos de los mismos: los caudales mínimos (que garantizan los requisitos de hábitat disponible y de conectividad), los caudales máximos (para proteger las comunidades biológicas frente a flujos excesivos, sobre todo en tramos muy regulados), la distribución temporal (variabilidad mensual de los caudales, para atender los requerimientos de los diferentes estadíos vitales de las principales especies), los caudales de crecida (para mantener la dinámica hidromorfológica del río, la disponibilidad de hábitat y controlar la abundancia de las distintas especies) y las tasas de cambio (para evitar el arrastre de organismos y otros efectos negativos de una variación brusca de caudales).

Los caudales ecológicos constituyen una medida restauradora básica que junto a otras, permitirá contribuir a mejorar y a garantizar el buen estado de los ecosistemas fluviales, como requiere la Directiva Marco del Agua. Los caudales ecológicos pueden tener también el carácter de medida mitigadora frente a alteraciones graves, como las provocadas por grandes infraestructuras (por ejemplo una presa), el de medida preventiva, en el caso de tramos fluviales no afectados por captaciones o infraestructuras y el de medida de conservación, en relación con las especies y los hábitats protegidos.

La necesidad de fijar y aplicar un buen régimen de caudales ecológico es aún mayor si tenemos en cuenta el cambio climático, el cual va a suponer un aumento de la irregularidad hídrica y, en la mayoría de los ríos, una reducción de las aportaciones naturales. Tener en cuenta los efectos del cambio climático permitirá mejorar el régimen de caudales ambientales, de forma que los ecosistemas fluviales estén mejor adaptados y sean más resilientes frente al cambio climático.

El régimen de caudales ecológicos es una medida que debe aplicarse siguiendo el enfoque de gestión adaptativa que impregna el conjunto de la Directiva Marco del Agua. Para ello se deben analizar las aportaciones naturales y caudales reales, así como el estado de conservación del río, fijar objetivos concretos en cada tramo fluvial según su estado y las funciones y valores de biodiversidad a recuperar o conservar, fijar todas las carácteristicas del régimen de caudales que permitirán alcanzar dichos objetivos, implantar el régimen de caudales, llevar a cabo un seguimiento de sus resultados y, en caso de que sea necesario, modificar el régimen de caudales para que efectivamente los objetivos establecidos se puedan alcanzar.

(El contenido de este artículo ha sido extraído de los resultados de los trabajos realizados dentro del proyecto "Caudales ecológicos: valoración de experiencias en las cuencas españolas y propuestas adaptativas frente al cambio climático" (QCLIMA). El proyecto ha contado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, Ministerio para la Transición Ecológica en la Convocatoria de concesión de ayudas en régimen de concurrencia competitiva, para la realización de proyectos en materia de adaptación al cambio climático 2016)

Los ríos erosionan el terreno a su paso arrastrando elementos sólidos y sedimentos que son un componente más de su caudal.

Algunos ríos mediterráneos tienen un régimen temporal, es decir, se secan total o parcialmente en los meses sin precipitaciones. En ocasiones quedan pozas más o menos aisladas en las que los peces y muchos invertebrados están adaptados para sobrevivir. El régimen de caudales ecológicos de estos ríos debe también adaptarse a esta característica propia. 

Resulta un tópico argumentar que cuando los ríos van crecidos el exceso de agua se va a “perder” en el mar. Como hemos visto, las crecidas son necesarias y deben llegar al mar ya que aportan nutrientes que sirven como alimento en los ecosistemas costeros. Igualmente, las crecidas arrastran sedimentos que regeneran y mantienen de forma natural nuestras playas.

En ocasiones es necesario adaptar las infraestructuras para que permitan la suelta de agua controlada y con el mínimo impacto ambiental (por ejemplo evitando sueltas de fondo) para poder implantar los caudales ecológicos.

ríos erosionan el terreno a su paso arrastrando elementos sólidos y sedimentos que son un componente más de su caudal.

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¿Crees que los ríos llevan en general un caudal adecuado? ¿Se presta suficiente atención a todos los componentes de los caudales ecológicos, más allá del caudal mínimo?

¿Es posible compatibilizar las necesidades de caudales de los ríos para garantizar su integridad ecológica con las demandas hídricas crecientes por parte de los distintos usos?

¿Qué medidas se podrían aplicar para facilitar la implantación del régimen de caudales en los casos en los que las demandas hídricas ya existentes pueden entrar en conflicto con los caudales ecológicos?

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