Zaragoza, Expo 2008-2009, una tormenta de realidad. Autor: Clemente Calvo

Imágenes de la Expo 2008 en contraste con imágenes de las riberas de los ríos Huerva y Gállego filmadas en el centro y la periferia de Zaragoza durante la primavera de 2009.
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Aunque las cuentas todavía no están claras, al menos 700 millones de euros han sido derrochados en un evento faraónico que deja al Ayuntamiento de Zaragoza en situación de quiebra. Para ahondar más en el disparate superlativo que ha supuesto la Expo 2008, es preciso darse cuenta de que con tal suma de dinero podrían haberse concluido importantes infraestructuras sociales al servicio de los ciudadanos y que actualmente, tras inversiones también millonarias, se encuentran paralizadas. Pero lo mas chocante de todo, lo que produce verdadera perplejidad, es conocer el estado actual de los ríos que circulan por el entorno urbano y periurbano de Zaragoza, pues esa realidad contrasta fuertemente con las idílicas imágenes de aquel despropósito que nos ha dejado a los zaragozanos endeudados y empobrecidos por muchos años.

Con menos dinero que el dedicado a tales fastos, podrían haberse concluido las infraestructuras antes citadas y habérseles dotado de fondos para su funcionamiento. También podría haberse puesto en marcha un plan de depuradoras y control de vertidos para recuperar la calidad del agua en nuestros ríos y cursos de agua, que en el lapso de 20 años han sufrido un deterioro rapidísimo y muy grave, sobre todo debido a la deficiente o inexistente depuración de vertidos industriales y los purines de las explotaciones ganaderas, al uso de abonos y plaguicidas aplicados sin control y al gravísimo vertido de lindano en Sabiñánigo por parte de la empresa Inquinosa que 30 años después continúa sin resolverse. Podrían haberse erradicado las innumerables escombreras y la abundante basura en cauces y riberas, mejorado los accesos y caminos, para hacer que la ley de Dominio Público Hidráulico, según la cual los propietarios de los terrenos tienen la obligación de respetar un margen de tránsito junto a los ríos para uso y disfrute los ciudadanos, se cumpla. Se podrían haber excavado y puesto en valor restos arqueológicos relacionados con el uso del agua en el pasado que existen en las cercanías de Zaragoza, hoy en el más absoluto abandono. Podrían haberse rehabilitado varias fuentes medicinales del entorno de Zaragoza, en su mayoría contaminadas y olvidadas. Con esas acciones sencillas y muy baratas en comparación con el dispendio de la Expo es como se pueden conseguir espacios y puntos de interés atractivos para un turismo y un desarrollo sostenibles, así se puede conseguir algo tan simple y tan justo como que los ciudadanos de Zaragoza puedan disfrutar de un patrimonio natural e histórico relacionado con el agua que se está perdiendo inexorablemente.

La Expo 2008, teóricamente dedicada al uso sostenible del agua y los recursos relacionados con ella, ha ignorado todas estas realidades y en algunos casos, como el del Ebro, a causa de la Expo 2008 se han agravado incluso los problemas, con dragados y transformaciones antiecológicas, caras y absolutamente innecesarias.

Clemente Calvo

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