“¡EL AGUA ES DEL PUEBLO, CARAJO!”
En 1997 el Banco Mundial impuso la privatización del agua en El Alto-La Paz y en la ciudad de Cochabamba como condición a su ayuda financiera. Se entregó a la compañía Aguas del Tunari, subsidiaria de las corporaciones transnacionales Bechtel, Edison y Abengoa que en enero de 2000 elevó las tarifas un 200% y controló todos los sistemas de agua, las cooperativas de los barrios y las fuentes de riego.
La Coordinadora de la Defensa del Agua y de la Vida impugnó la concesión y llenó las calles de protesta. El gobierno del general Hugo Banzer mandó apresar a los dirigentes de la Coordinadora, decretó el estado de sitio de la ciudad durante 90 días y fue ocupada militarmente. Pero la resistencia ciudadana logró, tras dos muertes y numerosas personas heridas en los suburbios sin agua potable, que el gobierno cancelara su contrato con Aguas del Tunari.





















