Con el debilitamiento del monzón africano, las graves sequías y la detracción abusiva de caudales para el regadío en los ríos que lo alimentan, el Lago Chad ha perdido más del 80% de su superficie en 40 años. Lo que en otro tiempo fue un amplio espacio navegable que sostenía un activo comercio entre los países ribereños, hoy apenas es un gran pantanal donde las piraguas, ya inútiles, se pudren.
© Cédric Faimali
La catástrofe ecológica del Lago Chad · Nigeria, Níger, Chad y Camerún
