Las organizaciones cívicas y ecologistas representadas en el Consejo del Agua de la Demarcación del Júcar apoyan las medidas propuestas por la Confederación para recuperar la continuidad de los ríos, hoy interrumpida por numerosos azudes y presas. Concretamente, dan su apoyo mayoritario a la demolición ya proyectada de la presa de Los Toranes, en el alto Mijares. En ese sentido reclaman una solución que preserve los riegos actuales que han venido abasteciéndose del embalse a través de la acequia del Diablo. 

En la primera reunión de presentación territorial del proyecto de revisión del plan hidrológico de la demarcación del Júcar, organizado en Teruel por la Confederación Hidrográfica del Júcar el 22 de septiembre, las organizaciones han valorado muy positivamente la mayor atención prestada en esta revisión del plan a los aspectos hidromorfológicos y de restauración fluvial.  

También han valorado positivamente la revisión al alza de los caudales mínimos propuesta en el Mijares, que deben contribuir a preservar la vida fluvial, mientras emplazan a la Hidrográfica a incrementar los caudales mínimos en el Turia, hoy manifiestamente insuficientes para el logro del buen estado ecológico del rio. 

Por otra parte, las organizaciones ambientales llaman la atención sobre el riesgo de sobreexplotación de los acuíferos de cabecera, especialmente en el Mijares, asociados al boom trufero. La experiencia de la Mancha Oriental o del altiplano de Requena, donde se produjeron hace unas décadas procesos muy similares de transformación en regadío que han conducido a situaciones insostenibles, con graves afecciones a las fuentes, los ríos y el conjunto de la cuenca, evidencia los riesgos asociados a este tipo de desarrollos. Para evitar replicar el proceso en las cabeceras del Mijares y el Turia en necesario un enfoque preventivo y un control efectivo de las extracciones que garantice la sostenibilidad del uso. 

Conscientes del carácter gradual de adaptación de los usos de toda la cuenca y de las interdependencias que vinculan aguas superficiales con subterráneas y usos aguas arriba y abajo, las organizaciones ambientales reclaman que se incluya en el plan ahora en revisión un programa a medio plazo de reducción de extracciones y otras presiones (contaminación) que permita la adecuación de los usos a las disponibilidades actuales y la adaptación progresiva a las menores disponibilidades futuras como consecuencia probable del cambio climático.