Hazte amigo/a

FitoTodavía no podemos creerlo, nuestro compañero Fito nos ha dejado.

Su inesperada marcha ha conmocionado a la gran fluvio familia que somos y ha generado un río de mensajes de cariño, afecto y recuerdo al que fue un gran amigo y miembro de nuestra fundación.  

Sus amigos lo recordamos como un luchador incansable, solidario, humano, alegre, entrañable, íntegro, vital, cariñoso, comprometido con todo lo que creía y aspiraba a mejorar, bebedor de la vida que sabía paladear, y cuidador de su familia y amigos.

A pesar de la tristeza que sentimos al saber que no volveremos a disfrutar de él y su sonrisa, nos reconforta pensar que nos dejó bajo los brazos de su río Salazar. 

Siempre estarás con nosotros.

Fundación Nueva Cultura del Agua

 


 

Con una mezcla de dolor y alivio podríamos parafrasear a Quirke, personaje noir que tanto disfrutamos con él, la muerte fue un cliente de trato fácil, porque es difícil imaginar un entorno más apropiado para su convicción, para su caminar de amigos. De Fito nos quedamos con su constancia mareal y su risa presta, heredamos su astucia, la misma que compartimos de Montalvano o tal vez de Bernie Gunther, o será de Brahim Llob, no, seguramente sea la del inspector Chen Cao. Nos preguntamos ¿cómo se rinde homenaje a un ser discreto? 

Abel La Calle


Mientras él moría


Son claras las horas del verano
y hoy, al final del crepúsculo,
la luna acabará colmando
en ojal de luminoso pecho.
En estos dóciles días, pasajeros,
como una nueva, dejó de apretarnos
el puño fuego de la canícula.
Ahora, novicia la brisa, impone
en la montaña frescor y alegría:
los ojos la miran sin quemarse,
las gentes vuelven a las calles
y el cielo bebe de las fuentes.
Ahora solo yo, mi corazón
y el sonido de las aspas
del viejo ventilador.
¿Quién soy?, ¿dónde mi centro,
en este respirar del estío
con un amigo de menos?
Miro el cuerpo, casi viejo,
aún en la sangre halla
glóbulos de juventud,
un fluir viajero.
Me miro, encerrado adentro:
memoria, hielo, cuerpos de arena,
amores destronados, amores ánima,
y una pesada sábana de olvido
que destaparse no quiere.
Un todo atrojado que no se ve
y pareciera, sin nervio,
solana fría, cumplido trasluz
que ya no siente.
Si me empeño, el llorar no viene,
más en silencio me hundo todo,
de tinieblas mismas que amarran
la porcelana rota del tiempo.
¿Dónde estará su puerto?
La fronda e inmensa soledad
de lo inaccesible y muerto;
y de los muertos que a mí vienen
-¿verdad Fito?-,
a que les cite y les hable,
ellos con una flor de jazmín
en la solapa de sus huesos.
Traspuesta la vida, derramada
desde una copa de amor y gracia:
el río, la misma infancia de luz.
Ahora solo yo, un amigo de menos,
-su alma, sí, en el corazón-,
y el sonido de las aspas
del viejo ventilador.


aj.viñas m.
Benalauría. Valle del Genal.
Montañas de Málaga y aires del Estrecho.


 

Ante la heladez del cuerpo y bloqueo de la mente que produce una noticia que sencillamente no alcanzas a tomar y sentir como real, lo siguiente que nos invade es el sentimiento de profunda tristeza. Tristeza que se mezcla con la nostalgia ante los recuerdos de momentos que tienes que asumir que ya no se van a volver a producir y que ya siempre faltará esa pieza en el puzle de la FNCA y de tu propia vida.  

Con determinadas personas nos quedamos ahí, es imposible salir con prontitud y por voluntad propia del duelo, que suele tomarse su tiempo para hacer que nos adaptemos a esa nueva realidad. No nos queda otra que dejar que esa tristeza se desvanezca lentamente y quizás nunca del todo. Sin embargo, hasta en esto, Fito lo puso muy fácil, fiel a su filosofía y estilo de vida. No lo conocí ni traté tanto como algunos compañeros de la FNCA o de su círculo de amigos más cercano, pero lo suficiente como para, además de tenerle un cariño muy especial y un respeto profundo, sentirme en la responsabilidad de aceptar su muerte acorde a lo que él me inspiraba. Así que no tardé mucho tiempo en imaginarme su sonrisa y sentido del humor extraordinario, pensar en su vitalidad, sus ideas, sus formas…y una enorme sonrisa se dibujaba inevitablemente en mi rostro. ¡¡Y encima va el tío y tiene el arte de morirse en su amado río Salazar!! Acabé sintiéndome un poco loco por estar pensando estas cosas y sonriéndome sólo, ante la noticia del fallecimiento de un ser tan querido. Pero lo confieso convencido de que quienes le conocisteis me vais a entender perfectamente. Incluso no estando ya entre nosotros, siendo aún joven y por un motivo trágico, ha sido capaz de llevarme a su terreno y de sacarme una sonrisa. No siento ningún remordimiento porque estoy convencido que es como él habría querido que lo despidieran y que vivieran su fallecimiento.

Aún así, lamentablemente quedan el vacío enorme, la nostalgia por lo vivido y el lamento por todo lo que no ha podido ser, porque Fito aún tenía mucho que darnos en lo humano y desde su activismo y su vitalidad, y estoy convencido que él también habría deseado estar muchos años más entre nosotros saboreando la vida como el había conseguido hacerlo. También queda una familia destrozada para la que no va a ser tan fácil echar fuera esa sonrisa y a la me gustaría trasladar todo mi apoyo y comprensión.

Te vamos a echar mucho de menos Fito, pero vamos a intentar hacer eterna tu sonrisa y todo lo que había de bueno tras ella siempre que nos acordemos de ti.

Tony Herrera